Esta palabra lleva tilde porque es esdrújula. Es un fonema con muchos significados y usos:
Esa chica está chévere.
Qué chévere estuvo la fiesta.
La usamos en Venezuela, Colombia, en el Caribe, en Ecuador, Perú, Bolivia y hasta en Argentina. Por supuesto, en Nueva York y Miami.
Pero, ¿de dónde proviene?
Uno de sus probables orígenes lo expuso en 1924 el antropólogo cubano Fernando Ortiz en su glosario de Afronegrismos. Según su teoría, chévere es sinónimo de cheche, palabra originaria de la lengua lucumí y que significa «cabeza alzada o presumido». Por lo leído, chévere sería de origen negroide y mezclado en las décadas siguientes se volvió un término mestizo que se regó por la cuenca caribeña a través de la música.
Rolando La Serie, Ismael Rivera, Beny Moré, Héctor Lavoe, Celina y Reutilio, Cheo Feliciano, la nombran en sus temas. Hay guarachas, sones, merengues, salsas y hasta El Puma José Luis Rodríguez con su Pavo Real… ¿lo recuerdan?
¡Chévere, qué chévere, qué chévere…!!
Así que ni es venezolana, ni es colombiana, es de origen africano traída a Cuba. Y en esta onda, hay otra versión interesante sobre su origen: la habrían traído los esclavos efik en el siglo XIX, quienes por allá en 1836 fundaron la sociedad Abakuá. Eran nigerianos y crearon términos secretos para confundir a sus amos, uno de esos términos fue la palabra chévere (valiente, maravilloso, excelente).
Para nosotros la palabra chévere se refiere a:
Alguien con buen carácter.
Alguien atractivo, simpático, amable.
Algo bien hecho.
Una expresión aprobatoria:
¿Estás bien?
¡Sí, chévere!
Algo sabroso, rico:
La sopa me quedó bien chévere.
Qué chévere que lo hayan leído hasta el final.
Interesante artículo.