Ahora hablemos un poco sobre las famosas muletillas. Son voces o frases que se repiten mucho por hábito, pero que por ser utilizadas en exceso se convierten en tóxicas para la comunicación, se tornan aburridas y hacen que nuestra audiencia pierda la atención. Yo las califico como una especie de comodín que sacamos como un as bajo la manga o como un conejo dentro del sombrero del mago, para poder resolver una situación, pero al final no resolvemos nada. Ocurre porque sencillamente nos desconectamos de lo que estamos diciendo, se usan fuera de contexto. Si te está pasando a ti, ponle freno de inmediato.

La mejor manera de corregir una muletilla es contar con un vocabulario amplio, un vocabulario fluido, con variación de palabras, tener recursos gramaticales, un buen o decente bagaje cultural y esto sólo se obtiene a través de la lectura, pero definitivamente leyendo textos que estén bien redactados. Si tú lees cosas que están mal escritas o con errores ortográficos, podrías repetir estos errores ortográficos al hablar o al escribir. Casos se dan y nunca van a dejar de darse. La otra forma complementaria para combatir los vicios del lenguaje o muletillas, es acostumbrar a nuestro cerebro a procurar ciertos silencios o pausas cuando no estamos seguros de cómo hilar una frase o una idea durante un discurso, ¿qué quiero decir con esto? que el silencio o la pausa sustituirán a la muletilla y evitarán su uso.
La muletilla surge prácticamente cuando estamos pensando en una cosa y simultáneamente pensamos en lo próximo que vamos a decir, allí ocurre un choque de ideas y las ideas no pueden chocar porque nos trabamos, entonces allí nace la muletilla. Lo mejor es pensar con pausa y cuando vayamos a hacer una explicación o una exposición, tener los elementos bien distribuidos y en secuencia, como ya les comentaba unos párrafos atrás, a través de un storytelling, en una estructura e ir llevando paso a paso la presentación sin ningún tipo de memorización forzada.
Recuerda: la muletilla es “voz o frase que se repite mucho por hábito”. Si la repites mucho dañamos nuestra imagen y dañamos el idioma. El silencio o pausa sustituyen a la muletilla y así evitamos su uso y abuso.