Para ser orador hay que formarse, para ser orador hay que modificar ciertos hábitos, desarrollar y pulir habilidades, pulir el talento; en suma, se va creando una personalidad comunicativa que a la vez es magnética. Hay algo muy interesante que una vez escuché decir a Miguel Ángel Cornejo, un gran líder y orador y, por qué no decirlo, un muy buen vendedor mexicano. Cornejo indicaba que mientras más sencilla es la persona más imán tendrá hacia los demás, y eso tiene mucho que ver con la humildad y la sencillez.
Una de las características principales que debe tener un orador es la humildad, poder acercarse a las masas y no dejarse llevar por los egos ni tampoco por los orgullos peligrosos. Aunque el orgullo no está mal, lo que sí está mal es la arrogancia. Una de las peores características que puede tener un orador o un líder de masas es la arrogancia. Al contrario, el orgullo está bien siempre y cuando te sientas orgulloso de lo que eres, te sientas orgulloso de tu familia, de tu país, de tu patria, de tu origen, de tu raza, de tu cultura e incluso de tu color de piel. Ese orgullo es válido, pero el problema llega cuando el orgullo excesivo se convierte en arrogancia.
Conocidas las características que debe tener un orador y habiendo identificado dentro de sí tus capacidades como comunicador, pasando del terreno de lo intrapersonal a lo interpersonal, debo citar a continuación cuáles serían las características ideales que debe tener una persona que piensa desarrollarse a través de la oratoria. Algunas tienen que ver con el aspecto fisiológico y otras se relacionan con lo humano y por qué no aclararlo, con el bagaje académico; son varias y las voy a explicar. Para iniciar debes tener una imagen adecuada, saber combinar los colores, saber vestirte, hacerlo con sencillez, tener una adecuada salud bucal, sonreír y, cuando hables o te dirijas a las personas, tener primero que todo, claridad mental.
Coherencia y fluidez
Debes ser conciso y coherente con tus ideas y contar con fluidez al hablar, hacerlo a determinado ritmo, un punto que vamos a desarrollar más adelante. Es mejor no hablar ni tan rápido ni tan lento, mejor lograr un ritmo moderado, hacerlo con naturalidad, con elegancia, esa elegancia expresiva que es un elemento fundamental a la hora de presentarte al resto de las personas, a tus interlocutores. Ser breves es otra característica, una brevedad que cause impacto, recuerda que en muchas ocasiones menos es más. Como indiqué hace un momento, tener humildad, cercanía y empatía con las personas; dejarte llevar por el sentido común, el sentido de la prudencia, no hablar más de la cuenta o no meterte en temas a los cuales no dominas. Advertencia: tema que no domines, por favor no lo abordes.
Debes prepararte para cualquier público, estudiar, tener la herramienta académica siempre a la mano, es por eso que un orador no debe dejar nunca de leer ni de aprender. Otro punto importante, para enfrentarte a un público debes ser valiente ¡claro que sí! dejar los miedos atrás. Aunque los miedos no son totalmente negativos, porque precisamente antes del miedo surge el temor, el temor es el que te avisa, el que te advierte y allí es donde se activan las precauciones necesarias para que no cometas errores y para que la seguridad te haga sentirte tan bien, que no experimentes miedo alguno.
Memorizar es importante pero tampoco hay que dejarse llevar plenamente por la memoria o depender de ella en un discurso, no es bueno enfrentarse a un público con todo memorizado en el cerebro. Es preferible tomar nota, llevar apuntes o una pequeña libreta dónde estén los puntos a desarrollar, un storytelling. Estos apuntes te van a recordar paso a paso cuáles son los puntos que tratarás con tu público; depender totalmente de la memorización no es saludable para un orador.
La capacidad histriónica también es imprescindible para los oradores. Debemos tener algo de actores, desarrollar ciertos gestos y posturas, utilizar mucho la mirada, la sonrisa; eso también forma parte de la oratoria. Hay que desarrollar cierta experiencia, no puedes catalogarte como un orador si apenas estás comenzando; primero es preferible desarrollar el arte de escuchar y después a través de esa escucha y de ese aprendizaje ir desarrollando tus cualidades como comunicador.
Otra cualidad asertiva de un orador es tener autocontrol emocional, he visto oradores que se salen de sus casillas, oradores que exageran sus posturas, exageran sus presentaciones, alzan la voz y eso es no tener autocontrol emocional. El autocontrol te lo dan las pausas y te lo da la respiración. Recuerda que hay un tiempo preciso en la organización de un evento para que puedas desarrollar tus ideas en determinado lapso. Eso lo debes practicar y dominarlo para que no te excedas del tiempo con el que cuentas para desarrollar una disertación ante determinado público.
Y ¿por qué no tener sentido del humor? El sentido del humor es un elemento que te puede ayudar muchísimo a enganchar con el público, también debes utilizar metáforas, poner a la gente a pensar. Recuerda que tu público es inteligente, vale la pena ponerlo a pensar; hazle preguntas a tu público, genera interrogantes, esa es una forma muy efectiva de comenzar una disertación, haciendo preguntas dicotómicas al público.
Dominio grupal
Ahora bien, hablemos un poco de la articulación de las palabras, pronunciar bien. Lo decíamos al principio, la dicción, saber pronunciar los fonemas y darle énfasis y matiz a las frases; eso genera emoción en el público; recuerda, el orador está para generar emociones no para emocionarse el mismo y perder el control de su auditorio.
Debes tener dominio grupal, saber respirar; la respiración es importante, respirar diafragmáticamente hará que se oxigene mucho más tu cerebro, tus ideas fluirán con mucha más facilidad, tendrás control de tu presión arterial, si respiras bien delante de un público esto logrará que controles los temores. Nadie está exento de sentir temor al enfrentarse a un público, pero la respiración te va a ayudar muchísimo, preferiblemente debes hacerlo de una manera diafragmática para que el aire que guardan tus pulmones se convierta en voz, la que van a escuchar tus interlocutores.
Y finalmente debes tener capacidad de sintaxis, saber sintetizar ideas, no extenderte sino más bien simplificar y de una manera llana y sencilla, hacerte entender por tu público, eso contando lógicamente con originalidad. Trata de ser original y no copiar, puedes tomar una que otra frase de autores importantes, estos autores siempre dejan alguna enseñanza, puedes colocar un fragmento o un pensamiento de un autor en particular o de un personaje de la historia, siempre está bien; sin embargo, tu contenido tiene que ser original y por sobre todo, debes tener capacidad de persuasión, herramientas, argumentos y respuestas en el momento en que se presenten las interrogantes, las dudas y las inquietudes de tu público.
Hay un juego de palabras que me llama poderosamente la atención y siempre saco a colación: “ser efectivos pero también ser afectivos”. Esto lo logramos expandiendo el conocimiento, lo logramos a través de la mirada, a través del sentido de la observación, de la escucha empática, del análisis y por supuesto, de la emoción o empatía que podamos generar con nuestro público, así que no se les olvide, para ser efectivos también tenemos que ser afectivos.