Últimamente ha generado en mí un ruido inmenso, escuchar a cada rato a muchas personas influyentes decir “de que” para casi todas las oraciones que construyen, lo peor del asunto es que sus palabras llegan a miles de personas. Resulta clásico ya escuchar en la televisión, en la radio, en las redes sociales decir “de que” donde no debería usarse; esto tiene un contexto un poco complicado y basta con buscar información y te darás cuenta de que llegarás a la mitad de la explicación y terminarás aburriéndote. Sin embargo, la idea de este post es todo lo contrario.
Lo que quiero es enseñarte el truco para usar debidamente el “de que”.
Primeramente, debo decirte que este error ocurre cuando anteponemos la preposición “de” a la conjunción “que” cuando el verbo principal de la oración no lo exige. Pero como no lo sabemos entonces sobreviene el error, así que te explicaré la manera más sencilla que conozco de hacerte salir del mismo. Atención:
1) Utiliza un recurso de comprobación.
2) Pero, ¿cuál recurso de comprobación?
3) Pues, convierte la oración en una pregunta.
Ejemplos para que puedas comprender:
Si la pregunta no lleva preposición, tampoco la frase general.
¿De qué se preocupa?
Correcto: Se preocupa de que se quede sin dinero.
Incorrecto: Se preocupa que se quede sin dinero.
¿De qué se acordó?
Correcto: Me he acordado de que hoy es jueves.
Incorrecto: Me he acordado que hoy es jueves.
¿Qué piensas?
Correcto: Pienso que eso está muy bien.
Incorrecto:Pienso de que eso está muy bien.
¿De qué lo acusan?
Correcto: Lo acusan de que descuidó al enfermo.
Incorrecto: Lo acusan que descuidó al enfermo.
(En este último ejemplo, sonaría mucho más elegante decir: “Lo acusan de haber descuidado al enfermo” y así nos quitamos el problema del “que” y el “de que”.)
Convertir la oración en pregunta, definitivamente nos aclara la mente y nos saca de la duda en segundos.
Construyan sus propios ejemplos y se darán cuenta.